Mamá

Se acercó a mí, y  noté como un escalofrío recorría mi espalda. “En algún momento me acostumbraré”, pensé. Es pequeño, y quiere jugar, y yo no sé cómo explicarle lo que pasa. Que yo no soy su mamá. Que yo nunca he tenido hijos. Que acabo de mudarme a esa casa, que supongo que antes fue la suya.

Había escuchado las historias, claro, pero ¿quién iba a creer que era cierto? Es la típica historia que los niños cuentan para aterrorizar a sus hermanos pequeños. “Una mujer ahogó a su hijo en esa casa y ahora el fantasma del niño la recorre buscando a su mamá. Venga, entra si te atreves. ¿O es que eres un gallina?”.

 Pues esta vez el cuento es real, y yo me he convertido en la mamá de este pequeño,  que tan solo busca el cariño que no encontró en vida.

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