El juicio
Pobre Paul. Me duele tanto verle en esa situación… Parece incluso más pequeño, casi como un niño indefenso, y sus ojos están llenos de terror. El pobre no entendía nada. ¿Cómo iba a ser culpable? Por lo visto todas las pruebas habían conducido hasta el, y no había ninguna duda. Paul era el asesino en serie que llevaban meses buscando. Diecinueve víctimas, ni más ni menos. Nadie hubiera sospechado de él. Era joven, guapo y con talento, todo un triunfador. Tenía éxito en todo lo que se proponía, y tal vez todo esto era lo que le convertía en el asesino perfecto. Sólo había un inconveniente: Paul se negaba a confesar. Se declaró completamente inocente, y no estaba dispuesto a ceder, así que el juicio iba a ser largo y complicado. Y a mí me habían llamado como testigo de la defensa. A pesar de que Paul no tenía coartada para ninguno de los crímenes, esperaban que yo pudiera ser de alguna ayuda. Creían que podría recordar alguna fecha o algún momento en...