El camino
No se por qué decidí tomar ese camino. Siempre lo evitaba, aunque fuera más rápido. Prefería dar un rodeo que tener que atravesarlo. Tal vez fuera una tontería, un miedo estúpido, pero el cementerio me ponía los pelos de punta. Ese día me había quedado dormida y llegaba tardísimo, así que ni siquiera fui consciente de que cruzaba las puertas. Supongo que mi subconsciente decidió que la prisa era capaz de vencer al miedo. Cuando me quise dar cuenta estaba en mitad del cementerio. Me puse bastante nerviosa, sobre todo porque no tenía demasiado claro donde estaba ni que camino debía seguir. Genial, perdida en mitad del cementerio, mi peor pesadilla hecha realidad. Era temprano aún, y no había nadie a quién preguntarle hacia donde debía ir. Decidí que era mejor seguir caminando. Era un cementerio, no un laberinto. Si seguía recto en algún momento llegaría al final y podría encontrar la manera de salir. Llevaba unos veinte minutos caminando cuando vi una sombra, un rápido movimiento qu...