Siempre tuya

Aquella noche intenté esconderme, pero fue inútil. No podía escapar de ti, nunca pude. Tenía que ser tuya fuera como fuera, lo dejaste bien claro. Daba igual lo que yo quisiera. Más bien, daba igual que ya no te quisiera, que no quisiera estar a tu lado.

Bueno, al final las cosas han salido justo como deseabas. Ya me tienes. Tienes lo que querías. Mientras me golpeabas una y otra vez me dijiste que querías que fuera tuya, siempre tuya, y que nunca sería de nadie más.

No grites, aquí estoy. Ya estoy contigo, de nuevo a tu lado. Y ¿sabes? Esta vez es para siempre, te lo prometo. Gracias a ti, ni siquiera la muerte ha podido separarnos.

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